¿Cómo se formó la imagen de la Sábana Santa?

por Manuel Carreira

[ Manuel M. Carreira, sacerdote jesuita, es Licenciado en Filosofía (Universidad Pontificia Comillas, Madrid), Licenciado en Teología (Loyola University, Chicago), Máster en Física (John Carroll University, Cleveland) y Doctor en Física (The Catholic University of America, Washington). Su tesis versó sobre los rayos cósmicos y estuvo dirigida por el Dr. Clyde Cowan (co-descubridor del neutrino y Premio Nobel de Física). El Dr. Carreira ha sido durante quince años miembro de la junta directiva del Observatorio Vaticano. Además de investigar en torno a la astrofísica y a las relaciones entre ciencia, filosofía y teología, ha trabajado en varios proyectos de desarrollo tecnológico en el área aeroespacial, financiados por la NASA ].

 

Imagen de la Síndone: Posibles procesos de formación
[ versión abreviada por el mismo autor ]

La Sábana de Turín nos presenta información acerca de un crucificado que dejó sobre el lienzo, además de manchas de sangre, una imagen extraña.  Independientemente de su valor como reliquia y de ese contenido de información arqueológica y médica, la imagen, como realidad física, exige una explicación. Es posible que no podamos encontrar ninguna explicación completa, pero eso mismo será muy significativo por la consecuencia obvia de que causas nuevas deberán ser invocadas cuando las conocidas no son suficientes. No hay en ningún museo un lienzo con una imagen comparable, a pesar de la abundancia de lienzos funerarios de diversas culturas y épocas.  Y después de 100 años de estudios científicos, nadie ha conseguido producir un duplicado que resista el análisis detallado

Los resultados de estudios múltiples indican las siguientes propiedades de la imagen:

1- Aun al microscopio, no se detecta pigmento alguno superpuesto al tejido ni impregnando sus fibras, sea polvo colorante o residuos de algún líquido orgánico o inorgánico adicional a la tela.

2- La imagen no se debe a una deshidratación muy superficial de la cara externa de fibrillas componentes de los hilos de lino, sino a un cambio químico en una capa de apresto del lino. La imagen no penetra al lado opuesto de la tela; tampoco afecta a todo el espesor de esas fibrillas.  El color puede disolverse con diimida, dejando lino blanco.

3- En puntos donde se ve una costra de sangre, ésta no aparece superpuesta a la imagen, sino que al desaparecer la costra el lino es blanco, sin imagen alguna.

4- Hay una perfecta correspondencia anatómica de la imagen frontal con la dorsal, y ambas tienen la misma intensidad máxima.

5- No hay imagen lateral, ni de la parte superior de la cabeza ni de los lados del rostro o del cuerpo entero.  Las imágenes frontal y dorsal aparecen como proyecciones sobre un plano.

6- Los tonos de la imagen aparecen invertidos, de tal modo que lo que se observa directamente es comparable a un negativo fotográfico. La imagen se ve con claridad solamente en un negativo de ese negativo original

7- La intensidad de la imagen está en relación directa con la distancia entre las diversas partes de un lienzo y el cuerpo al que envuelve, medida según la vertical, no la perpendicular al lienzo o al cuerpo en cada punto.  Esta relación permite obtener relieve al asignar distancias diversas a los diversos tonos en el lienzo, sin dependencia de la reflectividad del cuerpo.

8- La tridimensionalidad es aparente sólo en la imagen frontal, no en la dorsal.  Ésta indica la variación de tono debida al contacto más o menos acentuado del cuerpo yacente sobre el lienzo.

9- Aunque el lienzo es de textura burda, la imagen muestra detalle sorprendentemente fino cuando se realza el contraste en copias fotográficas. Esto es especialmente llamativo en el caso de una inscripción en una pequeña moneda sobre el párpado derecho.

10- Hay partes de la imagen, sobre todo en la zona de la boca y en las manos, donde se sugieren estructuras subcutáneas: dientes bajo los labios, huesos de los dedos prolongados hasta el carpo.

Las hipótesis explicativas pueden analizarse según que se basen en procesos artificiales conocidos o posibles, procesos naturales conocidos o, finalmente, procesos desconocidos y más o menos plausibles (tal vez de índole milagrosa) relacionados con la Resurrección.

Los procesos artificiales sugeridos por diversos autores comprenden:

Producción artística: la imagen se atribuye a un pintor desconocido. Hipótesis  insostenible por la falta de pigmento en el lienzo y por la resistencia de la imagen a temperaturas de un incendio y al agua que impidió que la tela se quemase en 1532. No es posible que un pintor haga una imagen sin delinear al objeto, sin poder verla de cerca, en negativo, y con propiedades de tridimensionalidad. Véanse las copias de la Síndone producidas aun por artistas de mérito.

-  Imagen debida a una técnica de frotamiento sobre un bajo-relieve de tamaño natural. Imposible de conseguir sin dejar polvo colorante en las fibras. Presupone también un artista desconocido, superior a cualquier escultor de la historia, para producir ese supuesto bajorrelieve que solamente puede apreciarse en su perfección al fotografiar ahora su efecto en el lienzo.

- Chamuscadura del lienzo por contacto con un bajorrelieve metálico a temperatura adecuada. También exige ese artista desconocido, pero añade la imposibilidad práctica de un contacto momentáneo y uniforme del lienzo, sin que se produzca una quemadura que afecte ni siquiera el espesor de un hilo. Manchas de sangre sufrirían alteraciones por el calor. Las pruebas que se han hecho no son sino de objetos pequeños, y queman profundamente las fibras del tejido.

-   Proceso fotográfico de autor desconocido.  Sin base histórica, supone la invención de la fotografía, y su utilización única en este caso, dando lugar repentinamente a una imagen perfecta.  No explica la tridimensionalidad (el tono de un objeto en una foto no depende de la distancia de la cámara, sino solamente de la reflectividad del sujeto) ni la falta de imagen bajo las costras de sangre.

Todas estas hipótesis también dejan sin explicación las posibles imágenes subcutáneas

Procesos naturales conocidos: Se reducen a sugerir que un cadáver cubierto de sudor y sangre imprime por proximidad al lienzo una imagen tal vez propiciada por reacciones químicas con la mirra y el áloe del entierro. Pero la difusión de vapores o líquidos debería impregnar la tela, en contra del carácter superficial de la imagen.  No es tampoco compatible con la falta de todo elemento extraño en las partes de imagen comparadas con las que no la muestran. No puede explicar la tridimensionalidad, ni las imágenes subcutáneas. Y debería dar distorsiones al abrir el lienzo y reducir a un plano la superficie de contacto con un cuerpo de considerable volumen: tales distorsiones no se observan.  Tampoco explica la falta de imagen lateral, ni la finura de detalle, incluso en una moneda.

Procesos de origen desconocido, relacionados hipotéticamente con la Resurrección.  En general postulan ad hoc la desintegración atómica del cuerpo yacente, sugiriendo que ese fenómeno podría también cambiar la datación por el C14.  La imagen se debería a protones emitidos por el deuterio (Hidrógeno pesado con un neutrón y un protón en el núcleo), a rayos X producidos al desintegrarse todos los elementos del cuerpo, a un destello de radiación emitida sin causa conocida, a una descarga de alto voltaje parecida a la que produce imágenes en película fotográfica en la fotografía Kirlian.

No hay razón física ni filosófica o teológica de que ocurra nada de eso. Ni se avanza nada con proponer condiciones extrañas para que se rompan los enlaces atómicos y nucleares sin fuente de energía adecuada, ni que se emitan partículas en haces verticales, paralelos y con la energía exacta para atenuarse con su recorrido en el aire y luego penetrar sólo la parte más externa de fibras de lino (necesario para conseguir relieve). Ninguna radiación propiamente dicha puede dar detalle (que exige propagación colimada, en haces paralelos) junto con relieve (que depende de propagación isotrópica).  Si se afirma simplemente que Dios causa un milagro para que la imagen se forme con esas características, no hemos avanzado nada en su explicación.

La única sugerencia con una base plausible en ciencia y filosofía se apoya en el concepto de resurrección como lo presenta el Catecismo de la Iglesia Católica: el cuerpo deja de estar en el espacio y en el tiempo.  Al des-localizarse el cuerpo hay un cambio físico, que debe ocurrir en un tiempo finito y con cambios energéticos reales, aunque mínimos. En ese proceso, el lienzo cae a través del cuerpo evanescente, siendo afectado por esa mínima energía superficial por contacto sucesivo.  Así se puede explicar la tridimensionalidad, sólo en la parte frontal, y la finura de detalle aun en una moneda que está en contacto con el cuerpo. Faltan imágenes laterales porque el lienzo se aplana al caer. Y pueden marcarse estructuras subcutáneas no muy profundas, por no ser instantáneo el proceso.  Esta es la hipótesis actual de trabajo del Dr. Jackson, aunque él mantiene el término “radiación” para describir esa energía superficial.

En esta explicación puede decirse que el marcarse la imagen es el resultado natural de un hecho sobrenatural.  Sería de esperar una imagen semejante en cualquier caso de resurrección  transformadora (no simple extensión de vida mortal) de un cadáver envuelto en un lienzo. Pero una confirmación experimental en el laboratorio es claramente imposible.